Todo el debate sobre la propiedad a tenor del proyecto de la nueva constitución cubana sigue permeado por el dogmatismo antimarxiano del entendimiento sobre el capital.

Cuando hablamos de clases sociales no nos referimos a las desigualdades entre grupos con diferentes ingresos (lo que se conoce como estratos) sino a las desigualdades entre grupos que ocupan lugares desiguales con relación a los medios de producción” – expone Luis Emilio Aybar Toledo en su trabajo “Propiedad y opción de clase en la Constitución de Cuba”[1].

No son los medios, son las relaciones de producción e intercambio.

Si la nueva Constitución de lo que ha de ser República refrenda la revolución socialista por haber, no puede malversarse la idea de la democracia en tanto fundamento del camino a seguir. Si así lo asumimos, entonces el debate gira en torno a la idea-fuerza que define la democracia como atributo del socialismo. Este momentum filosófico y político acoge la naturaleza libertaria del modo de producción e intercambio como el fundamento de la democracia, puesto que estaríamos definiendo, como Marx demuestra, el carácter de las relaciones socioeconómicas que condicionarían el movimiento emancipatorio de la sociedad. No hay República fuera de ello, a menos que siga siendo de estirpe burguesa.

La propiedad que determina el modo de producción es la que se ejerce sobre el capital. La apropiación privada del capital bajo condiciones sistémicas de economía mercantil -dadas al arbitrio de la maximización del lucro- definen el fundamento de las relaciones socioeconómicas que sostienen la “democracia” burguesa propia del capitalismo.

La antinomia de la premisa anterior apunta, por tanto, a la propiedad social del capital en función productiva, bajo condiciones sistémicas de economía social –dadas a la satisfacción de las necesidades materiales y sociales del pueblo- y nos define el fundamento de las relaciones socioeconómicas que han de sostener la democracia en tanto atributo identitario del socialismo.

vladimirlenin1-2x-crop

La reproducción social se da con base en la producción material de las condiciones de vida. La razón científica del materialismo histórico no nos deja dudas sobre ello. Sin embargo, es en la sociedad clasista donde la reproducción social se reduce por la exclusión, la precariedad y la pobreza. La causa sistémica de ello está en la apropiación privada del capital en cuanto valor vivo del trabajo. Hacerse con la propiedad privada de dicho valor permite la reproducción ampliada excluyente del capital. La apropiación social del valor del trabajo, en cambio, es lo que hace posible la democratización del capital y, en consecuencia, plena la reprodución social. Nada que ver con el fetiche anti marxiano de propiedad estatal sobre los medios de producción”, asi sean estos definidos por el sofisma político de “fundamentales” o no. Los medios de producción constituyen el valor pretérito del trabajo, que no genera plusvalor en tanto fuente directa del capital. 

Ese fetiche de la propiedad de los medios llevaba a los obreros ingleses en los albores frenéticos del capitalismo decimonómico, obnubilados en su ignorancia sobre la envoltura(la forma) de la cosa(la substancia), a destruir los mismos por ver en ellos la causa de su explotación y marginación. Los instrumentos de trabajo, los medios (máquinas y herramientas), nos explotan, no las relaciones sociales del modo de producción, signadas por la propiedad privada del capital. El dogma comunista cubano nos repite ese entendimiento y nos impone la anti razón de su pensamiento económico, hasta el punto de plasmar otra vez, ahora en la letra del proyecto de nueva constitución, la interpretación políticamente corrupta sobre el precepto.

Entender y desnudar ese problema despeja la falsificación ideológica sobre la concentración de la riqueza que simula contrarrestar la nueva Constitución con el postulado de la prohibición de la concentración de la propiedad sobre los medios. La propiedad privada del valor vivo del trabajo genera concentración privada de capital, en forma extensiva (crecimiento de los beneficios generados por multiplicación de empresas de uno o varios propietarios) y/o intensiva (crecimiento de los beneficios de las empresas por productividad tecnológica). En el primer caso el propietario privado del capital se beneficia del plusvalor absoluto, en el segundo caso del plusvalor relativo. El trabajador asalariado que produce el valor en ambos casos es despojado de no menos de 2/3 del mismo, según nos muestra la reproducción del capital desde su disección por Marx hasta su reconfirmación empirista por Piketty. Y no importa aquí si el capital es apropiado por el poseedor privado o por el estado.

La expropiación del valor es función de la relación asalariada del trabajo.

En esta razón estriba la esencia del modo de producción socialista. Los medios de producción son objeto de explotación. Siendo depositarios de valor pretérito han dejado de ser creadores directos de capital. Es el trabajo vivo, la fuerza de trabajo empleada en la explotación/uso de los medios de producción la que crea el nuevo valor, el valor agregado en la creación de nuevos bienes de uso o consumo. De ahí que la relación asalariada de la fuerza de trabajo sea la clave en la expropiación del valor del trabajo por el capitalista.

El capital es expresión económica de las relaciones sociales de producción. Se materializa por el sencillo hecho de que al trabajador asalariado el capitalista no le paga por el valor de lo que produce, sino por el precio de la fuerza de trabajo ponderado por el llamado mercado laboral. El precio de la fuerza de trabajo en el mercado no llega a ser expresión del valor del trabajo. Todo lo que el capitalista deja de retribuir al trabajador deviene objeto de acumulación como capital. Capital de carácter privado. Puesto que el capitalista es el dueño del producto del trabajo social. Este producto es enajenado en el mercado por el capitalista y todo el valor de cambio es igualmente propiedad del capitalista.

La realidad del sistema de propiedad capitalista nos muestra que todo el producto social, en su dimensión de Producto Interno Brutto (PIB) en tanto valor nacional agregado, es por definición del derecho burgués y práctica del modo de producción capitalista propiedad de los capitalistas, no del estado, ni de la sociedad. Los que se apropian del capital disponen de todo el valor producido, en forma de salarios y ganancias. Al enajenar el producto del trabajo ellos disponen qué pagan a los asalariados, lo que históricamente no pasa de ser un tercio de todo el valor agregado producido. Los capitalistas  se adueñan del resto que consideran plusvalor.

cats-crop valor 2-crop valor 4

El estado burgués capitalista se limita a establecer las reglas mediante las cuales el capitalista ha de ceder al estado una parte del valor agregado del que se apropia. Esa parte que cede (via política fiscal) el capitalista la estará siempre descontando del salario de los trabajadores en menor o mayor cuantía, ante lo cual los trabajadores se estarán defendiendo (a través de huelgas, negociaciones colectivas con las patronales, etc, etc), siempre con menor éxito por la desigualdad de poder en el llamado “contrato de trabajo” (cuando este existe, pues sabemos del aumento del llamado trabajo precario de la economía informal donde no median ni los contratos). La pugna entre capital y trabajo es irreconciliable.

No es difícil entender que cuando desaparece la relación asalariada del trabajo, desaparece la relación de explotación del trabajador. Puesto que el valor del trabajo realizado (enajenado) en las relaciones de intercambio pertenece a todos los que lo producen. La propiedad del producto se socializa, por lo tanto la renta se democratiza. La categoría de plusvalor propia de las relaciones sociales capitalistas del modo de producción pierde su fundamentación material y política. Los trabajadores que de manera colectiva administran la empresa y crean el producto disponen de manera común de todo el valor agregado. La distribución primaria de la renta a ese nivel empresarial (microeconomía) no puede hacerse de otra forma que democráticamente.

La esencia revolucionaria de la distribución a nivel microeconómico se da según los preceptos de la propiedad cooperativa que prescinde de la relación asalariada del trabajo:

  • Ello está en la determinación democrática por los colectivos laborales, a partir de los ingresos monetarios obtenidos por la enajenación del producto del trabajo, de los fondos propios de: (a) acumulación (inversión), (b) consumo directo (remuneración) y (c) aplicación social (comunitaria), según las necesidades de desarrollo de las asociaciones cooperativas y de las comunidades donde operan.

El costo de la fuerza de trabajo deja de ser de manera natural parte de los costos de producción, siendo la negación de cómo lo concibe el cálculo económico de la empresa capitalista. La contradicción entre trabajo y capital pierde su carácter antagónico, pasa a ser una contradicción dialéctica. Este hecho es el que determina que las relaciones sociales cooperativas del trabajo hagan de la empresa un ente de producción de naturaleza socialista. La cultura del trabajo cooperativo se presenta como fundamento clave de la democracia. Se establece la igualdad ante el trabajo y el capital.

El modo de producción capitalista impone y alimenta la sociedad clasista. La propiedad social sobre el capital crea la base material para la abolición de las clases. Como explico en otros trabajos[2], la estimulación por el Estado cubano -legislativa, financiera y logística– de la creación de un sector hegemónico de PYMEs cooperativas dentro de un sistema de economía social vendría a ser la piedra angular de la transformación socialista del modo de producción e intercambio, hoy en franca deriva capitalista gracias al reformismo socioliberal emprendido con los Lineamientos de Política Económica y Social del PCC, LPES. “La Revolución no la pueden destruir ellos (USA), somos nostors los únicos que podemos hacerlo” – sentencia Fidel. La transición capitalista ha sido sancionada por el proyecto de nueva constitución. Este el debate por el socialismo que hace la diferencia.

…………………………

Nota:

[1] https://medium.com/la-tiza/propiedad-y-opci%C3%B3n-de-clase-en-la-constituci%C3%B3n-de-cuba-92f6fbb73836

[2] https://robertocobasavivar.wordpress.com/2018/12/12/cuba-la-nueva-constitucion-de-espaldas-a-la-revolucion-socialista/

Advertisements