Poner la pirámide sobre su base y desenlatar la cultura.

Riflexiones

Tras dos meses de discusión y análisis por la población del Nuevo Proyecto de Constitución se transparentan las aspiraciones de los cubanos sin confusiones de tipo alguno:

  • garantías laborales y salarios acordes al costo de la vida,
  • el pueblo es el soberano y ningún partido puede estar por encima de los intereses populares,
  • voto directo y secreto para todos los cargos públicos,
  • garantías y calidad en los servicios de salud y educación,
  • contra todo secretismo oficial y transparencia gubernamental en todas las acciones internas y externas.

Realmente si la burocracia esperaba mayor respaldo a sus propuestas, contenidas en el proyecto, el tiro le ha salido por la culata, porque se aprecia oposición a conceptos y creencias que nuestra sociedad considera no pueden seguir siendo admitidos.

La realidad cubana, inevitablemente, supera la visión clasista de nuestra dirección partidaria y estatal: pareciera como si este pueblo ha dicho basta y haya echado a andar.

Fue un error en el ex campo socialista creer que la voluntad del partido era la voluntad del pueblo, y las masas, cuando reclama su soberanía, luchan por poner de pie a ese socialismo invertido del siglo XX, a la inversa, la voluntad del pueblo debe ser la voluntad del partido, porque de no ser así deja de estar a la vanguardia.

Los conservadores en el Partido no descansan en sus torpezas, inmersos en el proceso de consulta popular arrecian con medidas impopulares contra cuentapropistas y artistas cubanos, no acaban de aprender, son cabeciduros, que el término medio es más saludable que la represión sin fronteras, sobre todo un gobierno empantanado por la crisis económica.

Si la ley 349 hubiera sido aplicada en la antigüedad no existirían las pinturas de la cueva de Altamira y los cubanos no hubiéramos deleitado la música del Benny o del Guajiro Natural.

¡Quién es el sabelotodo gubernamental partidario de la cultura enlatada!

Deben leer un poco a Gramsci, quien alertó que en tiempos de cierre del horizonte político las contradicciones tienden a emerger en las diferentes manifestaciones de la cultura nacional. El pueblo sabe, y está cansado de ello, que no todo el que está en la cima subió la loma.

Por otra parte, dicen que cuando el rio suena es porque piedras trae, y por eso resulta sospechoso el rumor referido a que se pretende sacar del proyecto de constitución aquellos elementos contradictorios o no aceptados, para facilitar la aprobación del documento por el pueblo el próximo 24 de febrero.

Es algo sin pies ni cabeza, ¿tan difícil resultaría adecuar la nueva constitución a las aspiraciones de su pueblo? Además, la parte del documento referida a las estructuras y funcionamiento del estado también es objeto de propuestas y cambios por la población. No puede haber una ley que no responda a los establecido en la Carta Magna. Lo que se saque del proyecto no puede ser sometido después a plebiscito como algo independiente.

No es un secreto que las nuevas propuestas populares erosionan profundamente el poder de la burocrácia sobre el país y ello pone los pelos de punta a los mandamases, la lucha de clases no desaparece mientras se construye el socialismo: se impone en la contemporaneidad el enfrentamiento del pueblo contra burócratas acomodados y despistados.

Hay que ver ahora quienes serán los encargados y cómo procesarán todas las propuestas populares acerca de los cambios a la nueva constitución. Ya tenemos un antecedente funesto con relación a los Lineamientos, que nadie supo quien propuso, ni que se propuso, y de a porque sí, tuvimos que creer lo que nos presentó el Congreso del Partido.

Resulta que millones de propuestas fueron analizadas en tiempo record, como sucedió con la aprobación del nuevo proyecto en la Asamblea. Queda la postura de una delegada que recibió el rechazo a su propuesta de elevar al primer puesto del nuevo proyecto, que el pueblo de Cuba es el soberano. Rechazada su propuesta advirtió a la Asamblea que quedaba entonces la decisión al pueblo cubano.

En eso estamos.

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La Habana.

Polo Revolucionario Socialista Democrático PRSD

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