“Cuba. Las tablitas salvadoras” – por Francotirador del Cauto.

Riflexiones

Expone la tradición cubana que entre 1612 y 1613 dos hermanos indios y un negrito de nueve o diez años fueron a buscar sal a la Bahía de Nipe.

SI bien la tradición no logra encuadrar las fechas y edades de los buscadores de sal, si logra ser específica en que se llamaban Juan de Hoyos, Rodrigo de Hoyos y Juan Moreno, de lo que se desprende que los apellidados Hoyos eran los inditos, y el Moreno era el negrito. En el argot popular cubano, más bien debemos decir en la chotería, se asevera que Moreno iba rezando a la Virgen para que no se cansaran los Hoyos, porque entonces tendría que remar él.

En eso de las tradiciones no nos podemos poner muy farrucos, usualmente hay que aceptarlas de a porque sí, por ello no debemos cuestionarnos porque los tres personajes remeros son llamados “los tres Juanes” cuando uno de ellos se llamaba Rodrigo. El negro siempre expuesto a la discriminación.

También se afirma, que el último de ellos, vaya usted a saber si fue uno de los dos Juanes o el negrito Moreno, siendo ya octogenario, narró como ellos salieron de Cayo Francés, embarcados en una canoa para ir a la salina y aquí no se especifica si iban a comprar o a robar la sal. En el trayecto avistaron “una cosa blanca sobre la espuma del agua”, la cual no se distinguía muy bien.

Nuevamente algunas imprecisiones, se supone que quien vio fue Moreno que iba plácidamente sin remar en el bote, porque los otros dos remaban y el que rema, siempre va de espaldas a la proa de la embarcación, es decir, de espaldas al horizonte.

Una vez que se acercaron vieron la imagen de la Virgen María con el niño Jesús en sus brazos flotando sobre una tablita en la que estaba escrito: “Yo soy la Virgen María”.

De aquí se desprende un dato muy importante que la tradición no recoge, uno de los dos inditos o el negrito, sabía leer español en aquella época.

A pesar de todas esas imprecisiones la representación de la Virgen desbordó el ámbito religioso para formar parte de la identidad cubana.

Esta historia, sin los comentarios, la tomé del diario Granma y fue redactada por el periodista Julio Martínez Molina, el pasado 8 de septiembre.

Yo, que soy firme defensor del razonamiento, la praxis y la confianza en nuestras propias fuerzas, no censuro al que se embuche con tal carnada, realmente la religión, calificada por los marxistas como el opio de los pueblos, es una de las salidas que tiene el ser humano para aceptar un mundo tan cruelmente inhumano. Soñar, pensar y creer no le hace daño a sociedad alguna, el daño aparece cuando actuamos.

Vaya usted a saber a qué buque hundido perteneció la tablita y la efigie que en ella venía, y de aquí surgen otros comentarios, como que la virgen de la tabla no pudo evitar que el buque en que venía zozobrara, o que venía en un buque lleno de desalmados piratas y ella los condenó por sus acciones asesinas, y vino a caer en manos de unos niños pordioseros.

La fábula mueve a disquisiciones, si es que verdaderamente sucedieron las cosas tal y como se cuentan, porque lo que sí es un hecho, es que la manipulación es tan vieja como el propio ser humano.

A mí se me ocurre narrar el mismo hecho cuatro siglos después y situarlo en el 1961. Un pueblo enardecido y revolucionario sale a navegar por las aguas del Caribe, todos mirando hacia el frente, porque ya el remo es cosa del pasado. Algunos se llaman Juan, y van en un bote con motor contaminante de la atmosfera, y de pronto, cerca de la embarcación, divisan una tablita flotando sin nada sobre ella. La curiosidad los invade y hacia ella se dirigen.

Zambomba, Eureka, allí pintado con pintura blanca, azul y roja ven escrita la palabra “socialismo”. A partir de entonces la concepción desborda el ámbito religioso, económico y social para formar parte de la identidad cubana.

socialismo

No le crean un sitio especial a la condenada tablita sino que su veneración alcanzó los cuatro puntos cardinales de la isla; pero no recibe en el transcurso del tiempo el mismo cuidado que ha recibido la virgen de marras. Cincuenta 50 años después, apenas puede leerse la palabra escrita en la tablita, está borrosa, oxidada, quizás hasta olvidada.

Ahora hay nuevas tablitas talladas y puestas a la disposición de la población, principalmente las tablas de suma, resta, división y multiplicación. Otras hablan de sostenibilidad y prosperidad, sin detallar si para unos pocos o para todos, ya para colmo una tablita que expone construir el socialismo sin la meta comunista.

La manipulación de vuelta en el gallinero.

Allá, en el Cobre, cerca de Santiago de Cuba, dicen los creyentes, la Virgen observa la hecatombe de nuestras ideas.

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