I have a dream” – como el tuyo Martin.

Marx nos despierta. No habrá sociedad clasista. La riqueza correrá a chorros, como el aire, en el cual a los capitalistas no se le calcula “invertir” porque su abundancia imposibilita la maximización de la ganancia que propicia el régimen de carencia en que se basa el modo de producción capitalista. Tomaremos los bienes materiales e inmateriales como se alcanza con la mano la fruta de un árbol. La economía del dinero morirá por deceso inducido. El conocimiento humanista liberará nuestro intelecto del pensamiento tecnocrático. Sólo entonces el avance tecnológico nos liberará del estatus de fuerza de trabajo y transformará el planeta en una interminable fuente renovable de energía. Puesto que el desarollo progresista de las fuerzas productivas hará implosionar el modo de producción capitalista. El tiempo liberado del trabajo como obligación se convierte en tierra fértil de la democracia. La creación cultural del ser en su estado natural. Entramos en una nueva formación socioeconómica que establece un paradigma libertario de las relaciones humanas en simbiótica ósmosis con nuestro ecosistema. Naturalmente, eso es el Comunismo.

You say I am a dreamer, but I am not the only one” – junto contigo, Lennon, hay millones, la mayoría de la humanidad.

Y el otro desprevenido dirá que eso es una utopía. No, porque no se dará sin lucha, ya se está dando. Lucha por la emancipación del ser, por la salida de las relaciones de servidumbre en las que nos sumerge el poder del capital. Es una lucha de clases por hacer desaparecer las clases. El desarrollo se harà sustentable fuera de la lucha de clases que lo habìa impulsado a un costo humano incosteable. La cooperaciòn se habrà definitivamente impuesto a la competencia porque no habrà mercado para ella.

Por el camino, Rosa, pasaremos por el Socialismo para evitar a tiempo la barbarie total del capitalismo, al cual han enganchado a casi todos los pueblos, que no es lo mismo que a todos, pero es igual. Terminarà el via crucis. No con la muerte en una colina, sino con la vida en la llanura de la emancipaciòn.  

A ello y Jesús nos conmina, cuando sin vacilación al encontrar en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas en sus puestos „haciendo un látigo con cuerdas, echó a todos fuera del Templo, con las ovejas y los bueyes; desparramó el dinero de los cambistas y les volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: quiten esto de aquí. No hagan del Templo un mercado”.

En la era del humanismo que anuncia el Comunismo no habrá perdedores. Para los miserables de espíritu que han oprimido a las masas en nombre del mundo bipolar de ricos y pobres “cardo ni ortiga cultivaremos, cultivaremos una rosa blanca” junto contigo, Martí.

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