¿Qué le está diciendo a los cubanos esa señal política de la fauna anti cubana miamense?

Como las rancias pequeño-burguesías en América Latina asidas al sonar de cacerolas el auto denominado exilio cubano miamense declara su baja condición humana, su caverna cultural y su reaccionaria estirpe ideológica.

El mensaje político es explícito y descarnado. Lo vimos cuando la burguesía chilena y su clase media salían a cacerolazos a las calles hasta que en su siempre subalterna condición de la alta burguesía y la oligarquía juntos dieron el golpe de estado asesinando al socialista Salvador Allende y a decenas de miles de chilenos para recuperar el poder del capital. Salían en Argentina contra el gobierno progresista de Cristina Kirchner hasta que lograron reinstalar el neoliberalismo derechista de la mano de un representante de la oligarquía golpista, asesina y acaparadora. Han salido y salen en Brasil secundando el golpe político de estado que lo más sucio y corrupto del establishment le ha dado a la legítima Presidenta representante del Partido de los Trabajadores Dilma Rousseff. Salen en Venezuela donde ya pierden los dedos de rechinarlos en las cacerolas contra el Gobierno de la revolución socialista bolivariana, intentando todo lo imposible por derribarlo y devolver el país a la condición  de oprobio de la que gracias a esa revolución va saliendo.

Reynaldo Arenas – escritor cubano laureado en Cuba y reconocido internacionalmente por su obra literaria – huye de Cuba por sufrir, según expresaba, represión en la Isla por su condición de gay y su espíritu libertario. Escribe una novela obscena de sesgo autobiográfico y bajo vuelo literario donde denuncia “el régimen de acoso” que según expone lo asfixiaba en Cuba. El mundo cinematográfico norteamericano no desaprovecha la oportunidad y le tributa una película donde narra el “infierno vivido por el escritor homosexual en Cuba”. Varias veces intentó salir de Cuba ilegalmente con la esperanza de llegar con “los pies secos” a las costas de los EEUU. La xenófoba y criminal ley yanqui de 1996 “pies mojados, pies secos” le permitiría estancia y green card al año y un día de ilegal entrada si es que antes, pescado en altamar por la Guardia Costera estadounidense con los pies mojados (aún no en tierra firme) no era por ello devuelto a Cuba. En 1980 el Gobierno cubano declara el Puerto del Mariel como vía franca para salir de Cuba con rumbo a los EEUU. Es una respuesta a la presión de salidas ilegales al amparo de la Ley norteamericana. Arenas sale por el Mariel hacia Miami.

Lo único que evita el film norteamericano sobre Reynaldo Arenas es contar  sobre la baja catadura moral del “exilio cubano” miamense donde se refugia el escritor. “El mierdal de Miami” reflejado en su novela autobiográfica es el calificativo que a Arenas le merece la comunidad cubana allí emigrada. Su condición de gay y su talento literario lo hacen blanco de la fauna política del Miami “cubano”-americano. Acosado y agredido ve cerrada toda puerta para ejercer allí su talento profesional. Huye de Miami espantado de todo. En 1990 se suicida en Nueva York en profunda penuria material y moral, exiliado en sí mismo del mundillo de la emigración cubana. Se arranca la vida en fase terminal de SIDA, enfermedad que ya para esa época no mata en Cuba por la desarrollada terapia que el sistema universal de salud cubano lograba.

La muerte natural de Fidel a los 90 años de edad habiendo salido airoso de más de 600 atentados perpetrados contra su vida por 10 Presidentes norteamericanos desata la euforia de ese penoso “mierdal”. El auto exilio miamense sale a las calles a rabiar de alegría por la muerte natural de un hombre que no pudieron matar por mucho que lo intentaron. Así de torpes mentales en su alegría. Es ese exilio anti cubano que se embarcó en la invasión de Bahía de Cochinos como mercenarios pagados y entrenados por la CIA para volver a morder la derrota en el suelo que han pretendido reconquistar, como la burguesía y la oligarquía poseedora de Cuba a la que pertenecían o descienden.

Con el triunfo de la Insurrección popular organizada y diriga por Fidel contra el régimen del sargento Presidente secuaz de los EEUU esa clase huye despavorida de Cuba. Atrás deja las posesiones inmobiliarias  y económicas y una estela de pobreza y exclusión a la que llevaron a los cubanos durante la larga tragedia nacional desde la colonia española hasta la neo-colonia yanqui. Puesto que es una clase hereditaria, tal como acuñara el carácter del estado brasileño el sociólogo Jerzy Sach al frente de la Cátedra de Altos Estudios Sociales de la Soborna de París. Cuando huyen se llevan consigo todo el capital mal habido y toman la Florida, Miami, con el apoyo material y político del Gobierno estadounidense. Convierten a Miami en la capital de la corrupción y la baja política de los EEUU. Fundan cuántas organizaciones criminales se les ocurre para asediar y asesinar cubanos en la Isla y en el propio Miami. Viven en la eterna frustración de ver que la Revolución no cae y desarrolla sus programas sociales de inclusión y redención humana. Mantienen envenenado Miami contra los grupos de emigrados que posteriormente llegan. Es el puro “mierdal” que sufrió en carne propia Reynaldo Arenas.

La rabiosa alegría de esa emigración derrotada por la Revolución cubana deja claro de una y por todas que a 90 millas de la Isla anida el revanchismo clasista que no ceja y no duda en hacer la guerra de reconquista  de Cuba por todos medios. Y en ello contará con el apoyo de los Gobiernos de los EEUU. ¿Quedarán dudas en el pueblo de Cuba?

Las reformas económicas que ha emprendido Cuba crean por su carácter socio-liberal las condiciones para la penetración del capital  que ha acumulado la comunidad “cubano”-americana.  La reconquista capitalista toma cuerpo de la mano de ese derrotado y camaleónico exilio y de la ilusionada emigración en explotar la ventaja económica para reactivar en Cuba la pequeña burguesía propietaria. Convertir la isla en el small business privado que crecerá por la lógica capitalista de reproducción del capital, como ya da atisbos, hasta disputar el aún sistema de propiedad estatal. La puerta ha sido abierta por la reforma economicista con que el PCC aspira a legitimar el capitalismo de estado al que la misma apunta.

Los cubanos residentes convertidos en clase asalariada del capital estatal han digerido la alienación del trabajo asalariado. Están listos en su mayoría para cambiar de patrón y someterse a la alienación del trabajo bajo la propiedad privada del capital. El PCC cubano gobernante se ha cuidado de no tomar partido por la socialización del capital como nueva y superior cualidad política del sistema socioeconómico. El régimen de propiedad será en lo esencial estatal y privado. Entre burocracia estatal apropiada y propietarios privados se compartirá el poder político formal y el fáctico.

La propiedad social del capital productivo y financiero no entra en juego como determinante emancipatorio socialista y punto de apoyo a la palanca de la auténtica democracia. Así como no ha entrado en los más de 50 años que lleva el modo neocapitalista de producción y distribución. La idea socialista de una Cuba del trabajo cooperativo y solidario que cambie la naturaleza de las relaciones sociales  de producción capitalistas y de la reproducción social tal que propicien el fundamento democrático de la igualdad y la prosperidad no compone el ideario de la fuerza política que controla el poder y domina a la sociedad cubana.

La Cuba Posible lo será para todos  sólo si Socialista, aunque no lo sea con todos.  La perspectiva de la transformación capitalista que avanza sobre Cuba condena el país y a los cubanos a la sociedad clasista donde el darvinismo económico se impone como valor anti humanista. La historia suele repetirse dos veces, como farsa y luego como tragedia – nos demuestra Marx en su filosofía política sobre el materialismo histórico.  Cuba está ante la farsa de la transformación socio-liberal capitalista. La repetición de la tragedia humana no se hará esperar.

La lucha por el socialismo en Cuba no ha hecho más que empezar. El legado está en manos de la juventud.

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