Un artículo de P. Campos[i] sobre la crisis del transporte en Cuba analizada en el contexto de la crisis estructural del sistema económico cubano falseado como socialista, ha provocado una repentina discusión en la sección Cuba del portal Kaosenlared. Por primera vez en mucho tiempo, años, no entran los tradicionales trolles contrarrevolucionarios del régimen, sino voces que con alias nuevos parecen representar una guerrilla de defensores del neocapitalismo que sigue impulsando el PCC, ahora ya re-definido como el “socialismo cubano” por su VII Congreso.

Todas las voces tildan al autor del artículo de cuasi fascista. El que no haya ni una sola reflexión de contenido meritorio, sino ataques en el conocido tono de la represión política enseñada por el PCC a las huestes contrarrevolucionarias que lo sostienen, viene a demostrar el carril anti socialista en que ha sido montada la sociedad cubana. Si el acceso al debate fuera democrático  desde la Isla  y disponer de internet no fuese una dádiva del estado de la burocracia a sus guerrillas, la posibilidad de ahondar en las raíces del problema económico planteado en el artículo y su contexto sistémico resultaría un paso de extraordinario provecho político en el sentido de la revolución socialista que el PCC ha decidido maniatar en  su transición capitalista.

El transporte es un problema neurálgico en el funcionamiento de la sociedad y en su calidad de vida. En tratados especializados, nada socialistas, su buen desarrollo se considera un factor de democracia. Es decir de participación e igualdad. Estamos hablando del transporte  de pasajeros.  El transporte de cargas tiene por supuesto un impacto directo stricte económico.

El transporte de pasajeros es un servicio social público por definición y concepción organizativa. Este es el aspecto cualitativo a destacar en el desarrollo del sistema de transporte de pasajeros. El transporte privado, en tanto actividad económica regida por la ganancia, no puede considerase factor de progreso en la organización del servicio de transporte de pasajeros. En cualquier estudio de los sistemas de transporte de pasajeros en países que han logrado un alto nivel de desarrollo del servicio se podrá comprobar que el régimen de propiedad y organización es en esencia público. En la modelaci’on socialista cubana la propiedad sería  social bajo fórmulas de cogestión estratégica con las administraciones del estado. El transporte como forma de organización cooperativa resulta un elemento positivo en el desarrollo del sistema. El servicio de transporte de pasajeros ha de estar regido por un sistema centralizado de tarifas con soluciones de pago electrónico y un modo de ruteo e itinerarios estrictos. El precio de este servicio público parte de considerar que no es una actividad económica que haya de conducirse por el criterio de rentabilidad por encima del acceso masivo. Esto hace que el servicio tienda a ser subsidiado por el estado en tanto servicio precisamente público.

Tendríamos: propiedad pública y cooperativa bajo un sistema coordinado de funcionamiento. Cero participación del transporte privado. Tarifas que estimulen el acceso masivo. Cualidad en un alto confort de viaje y seguridad.

La crisis crónica del transporte de pasajeros en Cuba es la crisis del sistema neocapitalista económico cubano. No se pueden separar los contextos. Desde los tiempos en que tuve la oportunidad de desempeñarme como especialista del Centro de Investigación del Transporte en Cuba, años 80,  las directrices de los planes rectores del desarrollo del tranporte de pasajeros en el país quedaron delineadas, pero fatalmente consumidas por las hogueras de la burocracia administrativa del estado.

La manipulación de la administración del estado neocapitalita cubano de los factores de calidad de vida de la población responden al sistema de poder político establecido. El desarrollo de la educación y la salud como sevicios universales ha dejado de ser un componente de la cualidad del sistema socioeconómico para convertirse en un costoso fardo de propaganda política. Los sistemas se deterioran, no resultan sostenibles en cuanto a su eficiencia meritoria y  social y de auto regeneración inteligente. Pero el contexto de la crisis es amplio.

Sabemos que la ineficacia de la producción de alimentos mantiene a la mayoría de la población en el nivel de subsistencia mínimo. El impacto negativo de ello sobre el sistema de salud es devastador. La educación merma en el mismo grado en que los niños y la juventud no pueden mantener un nivel de alimentación desestresada, de adecuada abundancia, calidad y variedad nutricional.  A todo ello se suma el problema del tansporte de pasajeros. La productividad del trabajo por un servicio altamente dañino para la salud y la cultura social merma en grado incalculable.

El problema del transporte de pasajeros en Cuba no ha sido solucionado de manera integral por la labor contrarrevolucionaria de la administración central del estado. El pueblo nunca ha sido su prioridad. Puesto que el estado de la burocracia no responde a sus intereses de participación y progreso.

La perspectiva de dar el salto necesario al desarrollo del transporte de pasajeros tiene que asumir un programa de inversiones centrales del estado – descentralizadas en su organización y ejecución – que implemente la produción en Cuba de los medios rodantes: autobuses. No necesitamos ni necesitaremos el capital norteamaricano. El programa de acelerada inversión puede ser concebido con la participación de Venezuela y China, en cuanto a tecnología y financiamiento. Venezuela está en fase de terminación de la mayor fábrica de autobuses de América Latina. ¿Cómo lo han hecho a pesar de la crisis económica y la caída del petróleo? ¿Podría levantarse en Cuba una filial de capital mixto de esta fábrica? China tiene colaboración con Cuba en la explotación de los autobuses Yuton. Esos programas deben ser retomados e integrados en un programa maestro de inversión y desarrollo. El gobierno cubano ha de diseñar la ingeniería financiera para el endeudamiento del estado con tal propósito y someterlo a un abierto debate democrático con el pueblo. El horizonte de tiempo para la planificación y ejecución del programa de inversión y desarrollo no debe pasar de  2 a 3 años. A esto hay que comprometerse y movilizar el pueblo, a los trabajadores en el programa de desarrollo del transporte de pasajeros. Tenemos 40 años de atraso puede decirse infame en este pilar del progreso.

La tecnología de los autobuses  producidos en Cuba debe ser de avanzada y alta diversificación de usos, tomando en cuenta los actores económicos públicos y cooperativos que cubrirían todo el espacio de transporte de pasajeros, en ciudades grandes, medianas y pequeñas y comunidades no urbanas. Autobuses de bajo consumo, plataformas bajas, visibilidad panorámica y ventilación tipo metro y unidades articuladas de alta capacidad de carga. Las capitales en tanto grandes centros urbanos como la Habana y Santiago de Cuba deben funcionar bajo esquemas de transporte rápido masivo de pasajeros (metro-buses). La experiencia en el diseño de tales sistemas en Cuba no falta. Una ciudad como la Habana con más de 2 millones de habitantes necesita con el esquema tradicional cerca de 3 mil autobuses en las calles, actualmente no llegan a mil. Con los sistemas de transporte rápido masivo de superficie la cantidad de autobuses necesarios disminuiría dramáticamente y aumentaría la cantidad de pasajeros transportados, en condiciones de confort incomparables. No es posible que ciudades como Bogotá o Santiado de Chile hayan introducido estos sistemas de alta eficiencia económica y técnica y extraordinaria masividad de la explotación – tuve la oportunidad de participar en el proceso de diseño y activación de Transmilenio en Bogotá como experto de la Agencia de la ONU UNIDO en mis experiencias de trabajo fuera de Cuba – y que Cuba mantenga el desdén más impune por el desarrollo y modernización de la calidad de vida en nuestras ciudades.

El elemento estratégico del programa de inversión y desarrollo ha de ser la implementación del transporte eléctrico. Paralelamente el desarrollo de la industria moderna de producción de bicicletas debe reposicionar la correlación entre transporte de combustible y auto transportación humana (para el trabajo y la recreación). Holanda no puede seguir siendo el ejemplo que nos avergüence como sociedad incivilizada.

Descentralizadamente en cuanto a la asignación de recursos y movilización de la fuerzas productivas ha de ser revitalizada y modernizada toda la base técnico-material de atención y explotación de los medios rodantes. Sin ello no hay sistema de transporte sostenible.

El transporte de pasajeros incluye el ferroviario. La característica geográfica de la Isla es un regalo de dios para el desarrollo de este medio. No en valde fue primero en entrar en explotación en nuestro hemisferio. El desarrollo del ferrocarril central ha caído bajo el velo de impunidad de poder de la burocracia del estado. Los planes de inversiones con China han quedado en la nada. Varios años después de comenzado el proyecto de modernización de la línea central ésta sigue siendo una vereda, atrasada, peligrosa. Y ello a pesar de que el conocimiento y la experiencia ingenieril cubana es de alta consideración (así lo prueba la infraestructura ferroviaria construida en el Puerto del Mariel). La inversión en vagones modernos para el transporte de pasajeros ha terminado en una penosa ruina que sigue haciendo de este medio una tortura nacional. Y sucede así cuando en Europa, Rusia y China,  el transorte ferroviario de pasajeros – basado en la energía eléctrica, nada de quema directa de combustible en locomotras – aporta una altísima calidad de vida a los habitantes, en confort y tiempos de viaje. Pero la maldición del subdesarrollo del transporte ferroviario en América Latina persigue al neocapitalismo cubano. Sabemos que los costos de explotación del transporte ferroviario lo hacen competitivo, “fuera de liga”, con el transporte de carretera y el aéreo. El programa de inversión y desarrollo del transporte de pasajeros debe incluir el ferroviario y dar respuesta en el plazo no mayor de 5 años a la solución integral del problema. Eso es revolución socialista. Nadie puede pensar que el transporte de pasajeros será un fundamento del desarrollo económico y social sin el desarrollo moderno del transporte ferroviario

El programa de inversión y desarrollo del transporte de pasajeros en Cuba ha de convertirse desde ya en un pilar del progreso económico, social y cultural del país. Para ello ha de ser removido y democratizado todo el sector ministerial de transporte del estado de la burocracia. El debate revolucionario sobre las bases de lo que en este artículo expongo debe ganar las pantallas de la televisión y las planas de los periódicos. La revolución socialista es renovación sociopolítica y proyección de un nuevo modo de producción y pensamiento socioeconómico. Todo lo otro seguirá siendo contrarevolución e introducción por la cocina de la transición capitalista.

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[i] http://kaosenlared.net/la-crisis-del-transporte-en-cuba-es-permanente/

 

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